Acabo de leer “La última lección”, de Randy Pausch, un profesor de informática y tecnología virtual que murió el 25 de Julio de 2008 de un cancer de pancreas. Randy impartió una conferencia en su universidad, Carneige Mellon, cuyo contenido, “Cómo alcanzar los sueños de la infancia”, ha dado la vuelta al mundo.
Me ha conmovido profundamente cada una de sus páginas, que destilan un optimismo vital arrollador. Con esta última lección nos ha dejado el legado de una vida intensa, llena de agradecimiento y lucha por alcanzar los propios sueños, batallando hasta el ultimo instante, pensando siempre en aquellos a los que más amaba, y desvelándonos el secreto que le ha llevado a ese supremo éxito.
He leido su historia en paralelo a una nueva amistad, alguien a quien también le queda poco tiempo de vida, según diagnóstico médico. Así como suena. Por supuesto, dejo campo abierto a Dios para que obre el milagro (y se lo pido cada día) pero hoy por hoy, no está claro que nos la quiera dejar más tiempo. Una chica familiar, serena, fuerte, divertida, cariñosa, con su genio y su caracter como todos, que vive rodeada del cariño solícito de sus padres y hermanos. Y lo más impresionante, y ahí su parecido a Randy Pausch, con qué intensidad vive cada momento. Quizá ambos, y tantas otras personas en esa situación, son la sque hagan reaccionar a esta sociedad inmersa en la prisa, en la fugacidad del placer, lo preciado del tiempo y la importancia de invertirlo en aquello y aquellas personas que realmente
vale la pena.
“No podemos cambiar las cartas que se nos reparten, pero sí cómo jugamos nuestra mano”
He tardado poco en romper el silencio; es solo un “corta y pega” pero quiero que leais este cuento, que ya ha dejado de ser cuento. El copyright, de Don Enrique Monasterio: Catalina está un poco embarazada, casi nada en realidad. Su embarazo es tan pequeñito que casi no es embarazo. En un embarazo a lápiz, en papel borrador, que se va como ha venido. Además tampoco lo sabe seguro, porque la cosa fue ayer mismo.
Catalina tiene 15 años y va a la farmacia con frecuencia. Antes compraba regaliz y clerasil para los granos. Hoy comprará un antiácido, que no necesita receta, porque la lógica ansiedad del evento le ha generado un poquito de hiperclorhidria, y pedirá también un antibiótico para el flemón. El flemón es casi tan pequeño como su embarazo, pero para ése sí que lleva una receta que le dio el dentista. Leer el resto de esta entrada »
Os comunico oficialmente que este blog permanecerá inactivo hasta el 20 de Junio por encontrarse su autora sin suficientes brazos y cabeza para atenderlo además de las múltiples ocupaciones con que se ha encontrado en Mayo: trabajos del CAP, prácticas en el Instituto, clases particulares de Mates, trabajo, cumpleaños, compras y preparativos de Comunión, etc….
Ganas de escribir no faltan, con la multitud de acontecimientos que también se estan produciendo este mes (el debate sobre el Estado de la Nación, la Ley del Aborto, el reparto de PDD, el triplete barcelonista, la gripe porcina….), pero el tiempo está siendo más escaso de lo habitual. ¡Volveré!
No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida,
Ni tengo respuestas para tus dudas o temores
Pero puedo escucharte y compartirlo contigo.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites estaré junto a ti.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no
caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.
No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar,
Pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parta el corazón.
Pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser.
Solamente puedo amarte como eres y ser tu amigo.
En estos días pensé en mis amigos y amigas, entre ellos, apareciste tu.
No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el número uno ni el número final.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Gracias por serlo. Jose Luis Borges
Gracias, Teresa, por esta canción que ayuda a espantar esas “voces deprimentes gritando en nuestra mente” y te devuelve la sonrisa cuando el horizonte aparece oscuro. Leer el resto de esta entrada »