Me ha impresionado mucho el testimonio que pongo a continuación: cuantas vidas, por el hecho de estar enfermas, no verán la luz; cuantas sonrisas nos quedaremos sin conocer; cuantas historias de valía incalculable quedarán en el olvido; cuanto bien podíamos haber dado a otros si los hubiésemos dejado nacer, si hubiesen sabido pedir ayuda, si hubiésemos sabido ser su consuelo, su apoyo, si hubiesesmos sabido mostrar el valor infinito, aunque a veces incomprensible, del dolor.
Dios no se va a tomar café
Ana se quedó embarazada al poco de casarse. A las 6 semanas se hizo una ecografía: “la de la ilusión”, la llaman ellos. La segunda, a las 12 semanas, “la de la duda”, afirma Tomás: como radiólogo le llamaron la atención las dimensiones de las extremidades del feto…
16 de octubre de 2009
Ana estudió Humanidades y dirige un Centro de Educación Infantil en Pamplona. Tomás es médico radiólogo de la Clínica San Miguel, también en la capital navarra. Los dos son del Opus Dei.
Tomás y Ana se casaron hace ahora siete años en la parroquia de la Purísima Sangre, en Castellón. Un proyecto en común, mucha ilusión, toda la vida por delante.
Ana se quedó embarazada al poco de casarse. A las 6 semanas se hizo una ecografía: “la de la ilusión”, la llaman ellos. La segunda, a las 12 semanas, “la de la duda”, afirma Tomás: como radiólogo le llamaron la atención las dimensiones de las extremidades del feto.
La tercera ecografía en la semana 20, fue “la del derrumbe”. Había muchas posibilidades de que el niño que esperaban sufriera una enfermedad en la que el bebé muere en el parto, o inmediatamente después. Lo previsible era que su hijo naciera y muriera a la vez.
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Escrito por MilPuertas
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